Un proyecto minero puede parecer sólido sobre el papel y evolucionar de manera muy distinta una vez que avanzan los trabajos.
La razón es simple: en las primeras etapas, muchas decisiones todavía se basan en estimaciones. El yacimiento se conoce solo parcialmente, los costos pueden cambiar, los plazos pueden alargarse y algunas limitaciones pueden aparecer más adelante.
El objetivo no es eliminar todos los riesgos, sino identificar cuáles podrían afectar realmente al proyecto.
Un conocimiento incompleto del yacimiento
El primer riesgo proviene del subsuelo.
Las perforaciones permiten comprender mejor un yacimiento, pero nunca muestran todo. Entre dos puntos de datos, es necesario interpretar la continuidad de la mineralización.
Las leyes pueden variar, algunas zonas pueden ser más delgadas de lo previsto y ciertas estructuras geológicas pueden modificar la geometría del cuerpo mineralizado.
Cuanto mayores sean estas incertidumbres, mayor puede ser su impacto sobre los recursos estimados y sobre el futuro plan minero.
Por eso, un modelo geológico siempre debe evaluarse en función de la calidad de los datos que lo respaldan.
Un mineral más difícil de extraer o procesar
Tener mineral no es suficiente.
También debe ser posible extraerlo y recuperar el metal en condiciones operativas realistas.
La calidad de la roca, las fracturas, la presencia de agua y las características mineralógicas pueden complicar las operaciones.
El mineral también puede comportarse de manera diferente durante el procesamiento según la zona del yacimiento.
Estos factores pueden generar trabajos adicionales, reducir la recuperación del metal o exigir ajustes técnicos.
Costos que superan las previsiones
Los costos de un proyecto minero evolucionan a medida que los estudios se vuelven más detallados.
En las primeras etapas, algunos gastos todavía se basan en supuestos, como los equipos, la construcción, la energía, el transporte, la mano de obra o las infraestructuras.
El riesgo rara vez proviene de un solo elemento.
Con frecuencia, es la acumulación de varias diferencias la que termina teniendo un impacto importante sobre el presupuesto.
Un proyecto que solo sigue siendo rentable si todos los costos coinciden exactamente con las previsiones dispone de muy poco margen para absorber imprevistos.
Retrasos que generan otros problemas
El calendario también representa un riesgo importante.
Un permiso retrasado, una entrega de equipos fuera de plazo o trabajos adicionales pueden desplazar varias etapas del proyecto.
Cada mes adicional puede generar nuevos costos antes incluso de que la mina empiece a producir.
Los retrasos también pueden afectar al financiamiento y posponer el momento en que el proyecto comienza a generar ingresos.
Por eso, es importante prever cierto margen de flexibilidad en lugar de construir un calendario en el que todo tenga que desarrollarse exactamente según lo previsto.
Factores fuera del control de la empresa
Algunos riesgos no pueden controlarse directamente.
Los precios de los metales pueden cambiar. Las condiciones de financiamiento pueden volverse más difíciles. Los requisitos regulatorios también pueden evolucionar.
Los aspectos relacionados con el territorio, el medio ambiente o las comunidades pueden exigir igualmente modificaciones en el proyecto.
Una buena planificación debe analizar cómo responde el proyecto cuando las condiciones se vuelven menos favorables.
Los riesgos suelen estar relacionados entre sí
Este es probablemente uno de los puntos más importantes que hay que comprender.
Un problema geológico puede modificar el plan minero.
Ese cambio puede aumentar los costos.
Los costos más altos pueden generar una necesidad adicional de financiamiento.
Las dificultades de financiamiento pueden, a su vez, retrasar el calendario.
Por lo tanto, un riesgo que parece relativamente limitado al principio puede provocar varias consecuencias.
Por eso, el análisis de riesgos no debería limitarse a una lista de posibles problemas. Debe mostrar qué podría cambiar dentro del proyecto y qué consecuencias podrían derivarse de esos cambios.
¿Cómo reducir los riesgos de un proyecto minero?
Es imposible eliminar toda la incertidumbre.
Sin embargo, sí es posible reducir las incertidumbres más importantes antes de tomar decisiones financieras importantes.
Esto incluye mejorar los datos geológicos, realizar pruebas representativas, utilizar estimaciones realistas y revisar periódicamente las hipótesis del proyecto.
Una pregunta puede resultar especialmente útil:
¿Qué podría cambiar más nuestra decisión si nuestra hipótesis actual resultara ser incorrecta?
La respuesta suele ayudar a determinar dónde deberían concentrarse los próximos trabajos.
Comprender el riesgo antes de avanzar
Un buen proyecto minero no es un proyecto sin riesgos.
Es un proyecto en el que las principales incertidumbres han sido identificadas, comprendidas y consideradas antes de realizar inversiones importantes.
A medida que mejora la calidad de los datos, las decisiones pueden tomarse con mayor confianza.
P.J Lafleur Géo-Conseil acompaña a empresas mineras y de exploración en el análisis de datos geológicos, la interpretación y la evaluación de proyectos mineros.
Contacte con P.J Lafleur Géo-Conseil para hablar sobre su proyecto.